Un abrillantador casero hace que vasos y platos brillen tras el ciclo, evitando manchas de agua y residuos de detergente/minerales. Ingredientes baratos y naturales.
Vierta el vinagre en la taza medidora.
Añada ½ cucharadita (2,5 ml) de zumo de limón y mezcle.
Trasvase al frasco de vidrio y cierre.
Llene el depósito de abrillantador del lavavajillas (suelen caber 1–1,5 tazas).
Cargue vajilla sucia, añada detergente y ponga el ciclo habitual. La vajilla saldrá brillante.