Tras años de policarbonato (plástico) en gama media, Samsung buscaba diferenciar la nueva serie A. El Galaxy A5 (2015) prometía un cuerpo "ni metal ni plástico", frío al tacto, con sensación premium y coste de fabricación reducido.
Todo apuntaba a vidrio templado (tipo Gorilla Glass) tanto en frontal como trasero, con marco metálico. Las filtraciones posteriores confirmaron: cristal trasero + marco de aluminio, similar al Galaxy Alpha pero más refinado.
El A5 (2015) marcó el inicio de la "era cristal+metal" en gama media de Samsung, continuada en A3, A7, A9 y renovada cada año (2016, 2017, 2018...).