Mantener una temperatura constante en una vivienda de dos plantas equipada con dos unidades independientes de aire acondicionado y calefacción requiere una estrategia clara de zonificación y ubicación de termostatos. El caso típico: escalera abierta, termostato superior situado en la pared sobre el hueco de la escalera, y una unidad que funciona de forma continua sin alcanzar el consigna.
Cuando la planta superior no enfría y el equipo trabaja sin parar, lo primero que hay que revisar son los filtros de aire. Si llevan seis meses sin cambiarse, el flujo de aire se reduce drásticamente, el serpentín puede congelarse y el compresor sufre sobrecarga. Cambiar los filtros es la acción de menor coste y mayor impacto.
El término se refiere a que el serpentín del evaporador se cubre de hielo por falta de flujo de aire o por carga baja de refrigerante. Si el serpentín se hiela, el aire que sale de los registros no está frío aunque el compresor siga girando. Una vez descongelado, el agua puede desbordar la bandeja de drenaje y causar daños.
Un mantenimiento riguroso de filtros y serpentines alarga la vida del equipo, reduce el consumo eléctrico y garantiza el confort en ambas plantas.