Un problema común en instalaciones de climatización es la insuficiencia de caudal de aire (CFM) incluso cuando el ventilador está programado para una velocidad determinada. En este caso, se trata de un manejador de aire de 1,5 toneladas equipado con un motor GE ECM de 2,3 HP configurado a 600 CFM, pero el usuario reporta que no siente aire saliendo de los registros de piso.
El usuario describe un retorno de aire compuesto por una rejilla de fundición de 16x32 pulgadas que alimenta dos cavidades de 8x15 pulgadas en un piso de viguetas, conectadas a un conducto de retorno de chapa de 6x24 pulgadas. Aunque la descripción es algo confusa, el principio fundamental es que el retorno debe tener capacidad suficiente para suministrar el aire que el ventilador demanda. Si el retorno está sobredimensionado respecto al ventilador, no causará bajo caudal; más bien, un retorno insuficiente lo haría.
El pleno de impulsión es de 8x16 pulgadas (con intención de reducir a 8x14) y alimenta seis ramales flexibles de 6 pulgadas, tendidos lo más rectos y cortos posible (máximo 8 pies). Los registros de piso son de 4x10 pulgadas. No hay amortiguadores en el sistema.
El motor arranca a alta velocidad y luego reduce su velocidad (rampa descendente). El usuario no logra ajustar los interruptores DIP para modificar la rampa de arranque. Es importante entender que un motor ECM nunca opera a su amperaje de placa (FLA) en condiciones normales; suele trabajar alrededor del 70% de esa cifra. Una lectura de 0,8 amperios en un motor de 2 amperios es perfectamente normal.
Con 600 CFM totales divididos entre 6 ramales, cada registro recibe aproximadamente 100 CFM. Esto explica por qué la sensación de aire es débil: el volumen por registro es bajo. Si la elevación de temperatura (temperature rise) medida con el kit de calor eléctrico está dentro de los parámetros del fabricante, el caudal de aire es adecuado, independientemente de la sensación subjetiva.
En resumen, la sensación de "poco aire" puede ser normal para un sistema de 1,5 toneladas con seis salidas. La clave es confirmar con mediciones objetivas (ΔT, presión estática) y no basarse solo en la percepción táctil.