El rango dinámico es el corazón de la teoría de la exposición, y hoy medirlo es más fácil que nunca. Sin embargo, hay cuatro situaciones clásicas en las que el rango dinámico de la cámara se queda corto. Aquí te explicamos cada una y su solución práctica.
En exteriores, el cielo suele ser mucho más luminoso que el terreno; una sola exposición no puede captar ambos. Solución: usa filtros degradados (GND) para oscurecer el cielo y llevarlo dentro del rango dinámico del sensor.
La luz de fondo deja el rostro en penumbra o, si expones para la cara, quema el fondo. Solución: emplea flash de relleno para iluminar el rostro y comprimir la escena dentro del rango dinámico de la cámara.
Bajo un cielo despejado, la diferencia entre zonas soleadas y sombreadas puede superar la capacidad del sensor. Solución: dispara en RAW; los archivos crudos guardan más información en altas luces y sombras, recuperable en el revelado.
Al salir o ponerse el sol, el cielo es tan brillante que ni el RAW alcanza a cubrir todo el rango. Solución: usa técnicas HDR: toma varias exposiciones (bracketing) y fúndelas por software en una sola imagen con todo el detalle.