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9 errores al limpiar tu cámara (y cómo evitarlos para no dañar el sensor)

Mantener el equipo limpio alarga su vida y evita horas de clonación en post. Estos son los fallos más comunes y sus soluciones:

  1. No secar y limpiar inmediatamente. Tras lluvia, playa o polvo, seca con paño sin pelusa y cepilla suavemente. En playa: pasa paño ligeramente húmedo para quitar sal (corrosiva). Usa soplador/aire comprimido para arena (ver punto 9).
  2. Olvidar activar la limpieza automática del sensor. Las réflex vibran el filtro de paso bajo al encender/apagar. Configúralo (al encender, al apagar, o ambos). Al encender retrasa el arranque; si disparas deporte/calle, mejor al apagar.
  3. Clonar en vez de limpiar. Si siempre clonas la misma mancha, ¡limpia el sensor! Es más rápido a la larga.
  4. Limpiar en ambiente sucio. No lo hagas al aire libre, tras aspirar o sacudir polvo. El baño tras ducha (vapor = menos polvo en suspensión) es buen sitio casero.
  5. Soplar con la boca. Saliva = nuevas manchas imposibles. Usa soplador de bulbo dedicado.
  6. Soplar el polvo en órbita. El bulbo puede mover el polvo dentro de la cámara. Sujeta la cámara con la montura hacia abajo mientras soplas. Mejor: aspiradores de sensor, pinceles o hisopos que atrapan el polvo.
  7. Hisopos baratos o caseros. Dejan fibras y grasa. Compra hisopos específicos (material sin pelusas, envase estanco). Manipúlalos con guantes o sin tocar la punta.
  8. Ignorar elemento trasero del objetivo, espejo y visor. Polvo ahí no arruina la foto (salvo espejo → sensor), pero ensucia la visión y puede caer al sensor. Límpialos con pincel/soplador.
  9. Usar aire comprimido mal. No es aire: son hidrocarburos licuados. Al expandirse, congelan (dañan sensor) y dejan residuos grasos. Nunca sobre el sensor. Solo para huecos del cuerpo/objetivo, en ráfagas cortas, vertical.

Un kit básico (soplador, pincel, hisopos, líquido) cuesta menos que una limpieza profesional y te da autonomía.