En el viaje de tu vida, un golpe en el objetivo o un accesorio roto pueden terminar tu sesión. Prepara un pequeño kit de emergencia y no tendrás que renunciar a la foto perfecta.
Lleva siempre cinta gaffa negra (evita reflejos). Enróllala en las patas del trípode para ahorrar espacio. Sirve para reparar carcasas de objetivos, fijar parasoles rotos, sellar grietas… y es resistente al agua.
Unos trozos de velcro y una lámina de espuma negra te permiten fabricar un parasol funcional en segundos si pierdes o rompes el original.
Los tornillos de la montura del objetivo se aflojan con el uso. Un destornillador pequeño de calidad te saca del apuro.
Incluye alicates, cuchilla, destornilladores… Imprescindible para imprevistos mecánicos.
Útil como bandera anti-flare, fondo para bodegones o para tapar fugas de luz en la bolsa.
Protege el equipo de golpes y humedad mientras te mueves entre localizaciones.
Resumen del kit mínimo: cinta gaffa negra, velcro, espuma fina, destornillador de precisión, multiherramienta, cartulina/foam negro. Cabe en un bolsillo de la mochila y te salva la sesión.