En la fotografía de larga exposición, tres parámetros fundamentales determinan el resultado final: velocidad de obturación, sensibilidad ISO y apertura del diafragma. Aunque las exposiciones prolongadas dependen principalmente de los dos primeros factores —la velocidad para controlar el movimiento capturado y el ISO según la luz disponible—, la apertura juega un papel crucial en la profundidad de campo y la nitidez general.
Las exposiciones largas son habituales en fotografía nocturna. Esto suele traducirse en velocidades de obturación bajas (varios segundos o minutos) y valores ISO elevados, como 400 u 800, para compensar la escasez de luz.
Selecciona el modo "A" (prioridad a la apertura) en tu cámara. Regla general: cuanto mayor sea el tiempo de exposición, más cerrada debería ser la apertura (número f mayor). Esto evita la sobreexposición y aumenta la profundidad de campo.
Desde este modo, la cámara calculará automáticamente la velocidad de obturación necesaria. Si deseas una exposición más larga o más corta, ajusta la apertura en consecuencia: número f mayor = menos luz = exposición más larga (o ISO más alto).