Incluso para fotógrafos experimentados, la medición puede resultar confusa, pero los fundamentos son sencillos de dominar.
Todas las cámaras tienen fotómetro interno que calcula los parámetros de exposición. Lo crucial: los fotómetros están programados para exponer todo como un "tono medio promedio" (gris 18%). Funciona en escenas equilibradas (mezcla de sombras, medios tonos y luces), pero falla con sujetos muy claros (nieve) u oscuros (tarjeta negra), que también intenta rendir como gris medio, resultando en sub o sobreexposición.
Medición matricial/evaluativa (por defecto): La cámara promedia lecturas de toda la escena. Ideal para escenas de tono medio o buena mezcla tonal (paisaje soleado bajo cielo azul).
Medición puntual: Mide una zona minúscula (1-5% del encuadre). Imprescindible cuando hay predominio de zonas muy claras u oscuras. Permite medir con precisión un tono medio de la imagen.
Similar al manual: apunta a tono medio, elige medición adecuada. Diferencia clave: debes bloquear la lectura (botón AE-L o mantener disparador a medio camino). Si no, al recomponer la cámara tomará nueva lectura y expondrá mal.