Representar movimiento en una foto fija es un reto clásico. La clave está en la borrosidad controlada. Aquí tienes cuatro técnicas:
Usa velocidades lentas para enfatizar el movimiento. La velocidad depende de la rapidez del sujeto. La digital permite revisar al instante: si hay demasiada borrosidad, sube la velocidad; si poca, bájala. Configura la cámara para mostrar apertura y obturación en la reproducción.
Integra quietud y acción en la misma imagen. Ejemplo clásico: tren entrando en estación (tren borroso, gente nítida). Busca escenas donde elementos clave estén quietos y otros en movimiento.
Coloca la cámara en el salpicadero, apunta por el parabrisas y conduce con obturador abierto (varios segundos). Cuanto más largo, más estelas de faros, luces traseras y edificios.
Sigue el sujeto con la cámara para desenfocar el fondo y mantener nítido el sujeto. Cuanto más lento el obturador, más sensación de movimiento. Practica con coches en lugar de velocidad constante. Inicia el seguimiento antes del punto deseado, dispara y continúa el movimiento fluido.
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