Las reglas de composición vienen de los maestros renacentistas. Son «reglas» porque funcionan. Se pueden romper, pero primero hay que dominarlas para saber cuándo y cómo.
Una composición fuerte tiene primer plano, plano medio y fondo trabajando en armonía. La mirada fluye sin tropiezos. Cada capa complementa a las otras con conexión lógica. Si una capa falta o está vacía, aparecen «huecos» que confunden al espectador y matan el interés.
Gran angulares facilitan el clásico «primer plano prominente + fondo». Pero teleobjetivos también logran la tríada si seleccionas bien los elementos. La clave: composición limpia, sin distracciones, jerarquía clara entre las tres zonas.