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5 lecciones de una sesión familiar real (con niño de 2 años)

Como toda habilidad valiosa, la mejor forma de aprender fotografía es sumergirse y ganar experiencia real. Por eso baso tutoriales en mis sesiones reales con clientes, extrayendo enseñanzas aplicables de inmediato a vuestras salidas diarias.

Recientemente vimos consejos de una sesión de preboda; hoy subimos el formato con lecciones de una sesión familiar. La familia tenía un niño pequeño, Camden, que sin duda se robó el protagonismo como nuestra herramienta de aprendizaje principal.

Tutorial republicado: cada pocas semanas recuperamos favoritos de los lectores. Este se publicó originalmente en octubre de 2010.

Lección 1: Capturar los detalles

En cualquier sesión es fácil obsesionarse con poses y sonrisas. Aunque deben ser la base, no olvidéis probar encuadres creativos de detalle.

Zapatos y pies son punto de partida excelente, especialmente con niños. Incluid referencia de tamaño: la foto de los zapatos de Camden junto a los de papá —mucho más grandes— transforma la imagen en algo que arranca un «awww» a cualquier madre.

Botones de abrigos, lazos de pelo, joyas diminutas: todos objetivos perfectos para primeros planos. Y las manos: el cultivo de «La Creación de Adán» de Miguel Ángel demuestra que nos encantan. Buscad contraste de texturas inesperado: la mano regordeta y suave del bebé frente a una barandilla metálica oxidada.

Dejad que los niños se distraigan. Alivia su presión y os permite capturar su curiosidad genuina: tocan materiales, colores y texturas que ven por primera vez, creando imágenes imposibles con un adulto.

Lección 2: Dedo en el disparador siempre

Mientras os movéis cambiando fondos y poses, la sesión no termina en las transiciones. Es cuando los sujetos se relajan y son ellos mismos; estad listos para capturar esas interacciones genuinas.

Con un niño pequeño, el efecto se amplifica. Nunca sabéis cuándo harán algo espontáneo mejor que cualquier pose forzada.

Además, recortad a la altura del niño. Centrándoos en él aunque recortéis caras de adultos, el mundo parece sobredimensionado y captáis su punto de vista.

Lección 3: Buscad más allá de la sonrisa

Con adultos, decís «sonreíd» y sonríen. Con niños aprendiendo a hablar, no tenéis ese lujo.

Clave: rodad con los golpes. Si ponen caras raras, no bajéis la cámara frustrados; ¡disparad montones de fotos divertidas! Mi favorita absoluta de esta sesión: Camden levantando una ceja, mirando lejos, entrecerrando ojos, tocándose la oreja, babear un poco… ¡hilarante!

No os preocupéis de enseñar estas fotos al cliente. Los padres aman que capturéis la personalidad de sus peques, especialmente gestos que ven a diario y querrán recordar cuando pidan el coche prestado.

Otra joya rara con adultos: niño enfadado de verdad con vosotros y vuestra «cámara tonta». Las sesiones duran ~30 segundos de diversión para ellos; luego aparece frustración notable. Cuando Camden se puso malo y cansado, sus padres se sumaron al juego: empatizaron con sus sentimientos, creando oportunidades divertidísimas.

Lección 4: Hacedlo personal

El mérito es de la madre, Moria: trajo tizas, buscamos una pared vieja y escribió su nombre. Toque personal impresionante que se lava fácil y no daña propiedad.

Ese espacio personalizado generó tiros estelares y rompió con el típico fondo de estudio con letras de molde cliché. No os limitéis a nombres: dibujad estrellas, flores, dinosaurios… lo que encaje con la personalidad de la familia (Moria dibujó y lo bordó).

Lección 5: Llevad distracciones

Con niño/bebé presente, traed objetos que hagan ruido, peluches, cualquier cosa para ganar segundos de contacto visual. Pasamos la mayor parte saltando, haciendo caras, gritando su nombre… pareciendo locos para cualquiera que pasara. A menudo la cámara simplemente no le interesaba.

Idea: burbujas. Crean ambiente y captan la atención de los peques. Mi primera vez con esta técnica; lecciones duras:

  1. Disparar burbujas no es fácil: vigilar enfoque y velocidad. En la foto de arriba mis burbujas salieron borrosas por atender otros factores.
  2. Algunos niños son demasiado pequeños para ver la magia. Camden sacó unas sonrisas, pero mayormente las encontró raras, no emocionantes.
  3. Si usáis burbujas, llevad pistola de burbujas o máquina. Pusimos a mamá a soplar y rápido descubrió que mantener ritmo constante agota el oxígeno.

Más inspiración

Para ayudaros con ideas para vuestra próxima sesión infantil, más fotos del mismo día.

¡Vuestro turno!

Ahora que habéis visto una de mis sesiones recientes, mostraremos algunas de vuestras fotos familiares, especialmente con peques corriendo por todos lados.

Dejad un comentario con enlace a la foto y compartid técnicas que usáis en sesiones familiares.