Por principio de funcionamiento, los aires acondicionados extraen humedad del aire. Si la humedad interior aumenta, el equipo no está deshumidificando correctamente. Estas son las causas más frecuentes:
Un filtro tapado reduce el flujo de aire, impidiendo que el serpentín enfríe lo suficiente para condensar humedad. Resultado: aire más húmedo sale por los registros. Solución: limpie o cambie el filtro cada 1-2 meses según uso.
El agua condensada en el serpentín gotea a una bandeja con desagüe central. Si este se tapa, el agua se acumula y el serpentín trabaja en medio líquido, reduciendo drásticamente la deshumidificación. Solución: limpie el orificio de drenaje y la bandeja.
El tubo de desagüe debe tener una trampa (codo con agua) que impida la entrada de aire exterior. Si falla, el vacío del sistema aspira aire húmedo del exterior y lo recircula. Solución: verifique y repare la trampa.
Con el tiempo, el circuito puede perder carga. Un nivel bajo reduce tanto la capacidad de enfriar como de deshumidificar; el equipo funciona más tiempo sin ciclar. Solución: recarga por técnico autorizado (el refrigerante no es manipulable por el usuario).
Ante exceso de humedad persistente, revise filtro, drenaje y, si todo está limpio, solicite revisión de carga de refrigerante a un profesional.