La válvula de expansión regula el flujo de refrigerante hacia el evaporador. Una fuga en su cuerpo o conexiones deja escapar gas, rompe el ciclo frigorífico y para el enfriamiento. Aunque sellar con masilla o soldar pueda parecer una solución rápida, la realidad técnica aconseja cautela.
Identifica el modelo exacto de válvula y su ubicación. Desconecta la alimentación, deja enfriar el sistema y recupera el refrigerante con bomba de recuperación certificada —obligatorio por normativa F-Gas—. Nunca ventees gas a la atmósfera.
Usa detector de fugas electrónico o agua jabonosa en conexiones. Si la fuga está en una unión roscada, a veces basta reapretar con llave dinamométrica y junta nueva. Si el cuerpo de la válvula está agrietado o la soldadura falla, no uses masilla casera: la presión de trabajo (10-30 bar según refrigerante) la expulsará en horas.
Tras reparar: vacío a 500 micras, carga de refrigerante peso-exacto según placa, arranque y verificación de sobrecalentamiento/subenfriamiento en steady-state. Registra datos para historial.
Conclusión: Sellados caseros con masilla son parches temporales que suelen derivar en pérdida total de carga y compresor quemado. La reparación definitiva exige herramientas, certificación y repuestos originales. Llama a un técnico F-Gas; el coste de la intervención es inferior al de rellenar gas repetidamente o cambiar el compresor.