Como fotógrafos, invertimos esfuerzo en lo complejo y a veces olvidamos lo evidente. Aquí tienes diez hábitos que todos deberíamos practicar y que muchos descuidan.
- Limpia el sensor/archivos al inicio: Revisa al 100% antes de editar; clona polvo y manchas ya. Adobe Camera Raw permite reparaciones por lotes: detectas una vez, arreglas todas.
- Piensa el recorte antes de disparar: Componer con el crop en mente da mejores resultados que recortar después. Algunas cámaras ofrecen ratios de aspecto en visor/Live View; usa tarjetas para simular el recorte en pantalla.
- Usa bloqueo de espejo / retardo de exposición: Si llevas trípode, úsalo. El golpe del espejo introduce vibración; el retardo la elimina. En mirrorless, usa mando remoto o autodisparador para evitar tocar la cámara.
- Dispara RAW + JPEG: RAW da máxima calidad y flexibilidad; JPEG te da archivo listo ya. Lo mejor de ambos mundos sin excusas.
- Ajusta el balance de blancos manualmente: Aunque dispares RAW, acertar en cámara te enseña a ver el color y te da confianza. Fotografía cartulina blanca/gris bajo la luz de la escena y calibra.
- Comparte tus imágenes: Facebook, Flickr, Instagram, exposición local. El feedback acelera tu aprendizaje y da propósito a los detalles.
- Prueba algo nuevo cada sesión: Sal de la zona de confort: una técnica, un modo, un objetivo que no uses. ¿Lo peor que pasa? Aprendes.
- Usa flash en exteriores de día: Rellena sombras, pone catchlights en los ojos, permite oscurecer el fondo. Transforma retratos planos en imágenes con vida.
- Calibra tu monitor: Sin calibración, editas a ciegas: corriges dominantes inexistentes, aclaras fotos ya brillantes. Un calibrador (Datacolor Spyder, X-Rite ColorMunki) cuesta poco y cambia todo.
- Haz copias de seguridad (backups): Discos duros baratos, software automatizado, nube (Project1709 de Canon ofrece prueba gratis). Si el disco falla, tus fotos sobreviven.