En sensores frontales (FSI), el cableado y circuitos están encima de los fotodiodos, bloqueando parte de la luz. En BSI, el chip se voltea y se adelgaza; la luz entra por la parte trasera (sin cableado), alcanzando casi el 100% del área fotosensible.
El sensor de 42 MP de la α7R II (2015) fue el primer full-frame BSI comercial. Ventajas:
BSI existía en sensores pequeños (móviles, 1 pulgada) desde años antes. El reto era escalarlo a full-frame sin defectos. Sony lo logró, marcando el fin de la superioridad CCD y consolidando CMOS BSI como estándar de alta gama.