La idea de enfriar espacios circulando aire frío se remonta a la antigua Roma (acueductos tras los muros) y a la dinastía Han china (siglo II d.C.), donde Ding Huan inventó un ventilador manual que extraía aire de una piscina de agua fría. En las dinastías Tang y Song se usaron ruedas hidráulicas para accionar ventiladores y fuentes que impulsaban agua y movían engranajes.
Carrier, ingeniero de Cornell, diseña el primer sistema comercial para la imprenta Sackett-Wilhelms en Nueva York. Su objetivo: controlar humedad y temperatura para alinear papel y tinta. Descubre que su máquina regula ambas variables, sentando las bases de la climatización industrial.
Hoy el AC es servicio esencial en viviendas, oficinas, transporte y centros de datos, con investigación continua en eficiencia y refrigerantes de bajo GWP.