HTC prometió actualizar sus flagships —One M7 y One M8— a Android 5.0 Lollipop en un plazo de 90 días tras su lanzamiento oficial. Tres meses después, los primeros M8 en Rumanía, Polonia y Reino Unido comenzaron a recibir la OTA. Pero, ¿qué cambia realmente en la experiencia diaria?
El cambio más visible es la fusión de las dos cortinas de KitKat (notificaciones y ajustes rápidos) en una sola pantalla con dos pestañas: un deslizamiento muestra notificaciones, otro los accesos rápidos. El diseño Material se nota en transiciones y sombras, aunque el control de brillo permanece en la zona de ajustes rápidos, heredado de la versión anterior.
HTC adopta el estilo carrusel de Google para la vista de aplicaciones recientes. Se pierde el botón que cerraba todas las apps de golpe; ahora hay que deslizarlas una a una. Como compensación, aparece un indicador de uso de memoria RAM entre las tarjetas.
Las notificaciones ahora aparecen directamente en el lockscreen. Se pueden descartar con un deslizamiento y abrir la app correspondiente con doble toque. Los iconos inferiores (teléfono, cámara, etc.) se mantienen, y mientras se carga se muestra el tiempo estimado para completar la carga.
El menú de configuración añade un campo de búsqueda en la parte superior, útil cuando hay muchas opciones. El apartado de batería ofrece ahora un desglose más preciso del consumo por aplicación.
Lollipop en el One M8 hace la interfaz más intuitiva y coherente con el lenguaje visual de Google, pero los cambios profundos —nuevas funciones de Sense 7— llegarán después. Es una actualización sólida, aunque no revolucionaria.