El Sony Xperia Z1 Compact llegó al mercado como una rara avis: un smartphone de tamaño reducido que no recortaba especificaciones técnicas. Heredaba prácticamente todo el hardware de su hermano mayor, el Z1, en un cuerpo de 4,3 pulgadas. A continuación, desglosamos sus puntos fuertes y débiles tras un uso prolongado.
Su pantalla de 4,3 pulgadas (720p) lo hace cómodo para usar con una sola mano y guardar en cualquier bolsillo, algo cada vez más difícil de encontrar en la gama alta. A pesar de su compactez, monta el mismo Snapdragon 800 quad-core a 2,2 GHz con GPU Adreno 330 y 2 GB de RAM que el Z1 estándar, ofreciendo un rendimiento bruto idéntico al de los "phablets" de 2013.
El terminal aguanta inmersiones en agua dulce hasta 1,5 metros durante 30 minutos (IP58) y resiste chorros de agua a presión (IP55), siempre que todas las tapas de puertos (USB, microSD, SIM) estén bien cerradas. También repele el polvo. Pocos rivales de su época ofrecían esta tranquilidad.
El sensor Exmor RS de 1/2,3" y la óptica G Lens de Sony entregan fotos con excelente detalle, buen rango dinámico y un rendimiento en baja luz muy superior a la media de 2013-2014. El zoom digital aprovecha la alta resolución para recortes útiles sin pérdida aparente de calidad.
La batería de 2.300 mAh, combinada con la pantalla 720p y el modo STAMINA (corta datos y sincronización con pantalla apagada), permite superar holgadamente el día de uso mixto y rozar los dos días con uso moderado.
16 GB internos (unos 11 GB disponibles) más ranura microSD hasta 64 GB (128 GB con formateo posterior), 4G LTE, Wi-Fi a/b/g/n/ac (5 GHz), Bluetooth 4.0, NFC, MHL y Miracast para envío de pantalla a TV.
Llegó a costar unos 550-600 € libre, por encima de rivales con pantallas 1080p y cuerpos más delgados. Aunque su hardware lo justificaba, el bolsillo lo notaba.
La densidad de 342 ppi es correcta, pero frente a paneles 1080p de 5" (440 ppi) se nota menor nitidez en textos pequeños y bordes. Los ángulos de visión y el brillo máximo son buenos, pero no excelentes.
9,5 mm de grosor y 137 g. La construcción de cristal (frontal y trasero) con marco de aluminio aporta solidez, pero el terminal se siente "denso" y algo tosco comparado con rivales de policarbonato más ligeros y ergonómicos.
Llegó con Jelly Bean cuando KitKat (4.4) ya era estándar en gama alta. La actualización oficial tardó meses en llegar, y el soporte de versiones posteriores fue limitado.
El Xperia Z1 Compact sigue siendo, años después, el referente de "compacto sin compromisos". Si encuentras una unidad en buen estado a precio de ocasión, es una compra sensata para quien priorice tamaño manejable, cámara sobresaliente y resistencia al agua sobre pantalla gigante o diseño ultrafino.