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7 consejos para fotografiar desde un helicóptero

Ojalá tengáis la oportunidad de fotografiar desde un helicóptero al menos una vez. Es una experiencia divertida y sorprendente, especialmente para quienes disfrutamos volando. Aunque hayáis visto vídeos de fotógrafos de alto nivel como Chase Jarvis colgando del patín, vuestra experiencia probablemente será distinta: un vuelo panorámico sobre vuestra ciudad, unas vacaciones o un encargo.

Sea cual sea la circunstancia, aquí tenéis consejos de mis experiencias para sacar el máximo partido a vuestro tiempo limitado en el aire.

Puertas fuera, por favor

Si es posible, volad con las puertas quitadas. Según la situación, podréis solicitarlo (encargo) o no (vuelo turístico). Preguntad siempre. Pero recordad: hace frío sin puertas, id preparados.

Disparar a través de cualquier cristal degrada la imagen; lo ideal es no tener barrera entre vosotros y el motivo. Razones de responsabilidad a veces impiden quitar puertas, mientras que otros operadores lo venden como extra (ej. tours a volcanes en Hawái: «siente el calor» —de forma segura—).

Llevaréis arnés de 4-5 puntos (correa por cada hombro + cinturón ventral). Limita el movimiento más que el cinturón del coche, pero con algo de maña podéis giraros hacia la puerta para encuadrar.

Con puertas fuera, cambiar objetivos es más difícil. Asegurad vuestro equipo; puede haber mandos en medio si vais delante. Para simplificar y dar seguridad: uso mosquetones de escalada para anclar la cámara al arnés o cinturón. Algún sistema de sujeción da tranquilidad; un resbalón = cámara perdida. Correa para la mochila también ayuda, pero si simplificas, la mochila sobra. Un chaleco de fotógrafo con bolsillos para filtros es muy útil para tener todo seguro y a mano.

Controlad palas y patines

Estad atentos a las palas del rotor y los patines (los «pies» del helicóptero en tierra), no solo por seguridad, sino por encuadre. Antes de despegar, comprobad la focal más amplia antes de que palas o patines aparezcan. En el aire, haced fotos de prueba.

Las palas pueden ser molestas. Si necesitáis elementos verticales y sabéis que las palas interferirán, disparad en ráfaga alta: estadísticamente, uno de cada varios no tendrá pala. En mi experiencia, ~1 de cada 8 salía limpio. Conocer vuestros límites os ahorra tiempo y frustración en post.

Dos ejemplos: arruinar una toma por no vigilar palas/patines vs. esforzarse en mantenerlos fuera.

Llevad dos cámaras si podéis

Cambiar objetivos con viento metiendo polvo en el sensor es imposible. Además, riesgo real de dejar caer el equipo y no recuperarlo. Dos cámaras con dos zooms distintos: un tele y un gran angular. Sugiero zoom para el angular, porque no sabréis de antemano el ángulo máximo antes de que aparezcan palas/patines.

Ejemplo real: vuelo de prensa con Paradise Helicopters sobre Pu'u O'o (Parque Nacional Volcanes de Hawái, Isla Grande). Sin encargo concreto, solo ver qué podíamos ver.

Al acercarnos a la piscina de lava, debíamos movernos y bordear para evitar gases tóxicos: ~3 pasadas por lado. En una, gran angular 14 mm en Nikon D800E. En otra, 300 mm en Canon 7D para detalle de salpicaduras de lava.

Comunicación: clave absoluta

La comunicación es vital, y el doble en helicóptero. Casi siempre tendréis casco con intercomunicador: silencia motor/rotor y permite hablar con piloto y tripulación. Algunos se activan por voz, otros requieren pulsar botón (frustrante cuando crees que dices al piloto que se estabilice y no te oye).

Antes de despegar (antes de que giren palas), hablad con el piloto: explicad qué queréis lograr, qué es importante para vosotros, dónde queréis pasar tiempo. En un vuelo alrededor de la Isla Grande, el piloto me puso en el asiento delantero para que tuviera ventana abatible. En otro, misión para fotografiar un laberinto de maíz, tuve que guiar constantemente al piloto para conseguir los encuadres que tenía en mente.

En ambos casos, mi trabajo fue más fácil porque comuniqué qué quería fotografiar (distinto a solo «ver»). En vuelo turístico con más gente vuestras opciones se limitan, pero seguid dejando claro al piloto qué es importante fotográficamente.

Quedaos dentro

Por muy moderno que parezca colgarse fuera para la foto de vuestra vida, vuestra experiencia no será así. Quienes consiguen esos encargos (y pagan seguros) no están leyendo esto.

Quedaos dentro. En cuanto sacáis el cuerpo del caparazón, el downwash os castiga brutalmente. Lo mismo al sacar el objetivo por la ventanilla: os darán una ventanilla pequeña, útil, pero en cuanto un tele asoma demasiado, el flujo de aire vibra todo. Mantened el extremo del objetivo dentro del flujo para imágenes más nítidas.

Incluid el helicóptero

Para dar contexto, incluíd parte del helicóptero a veces. No solo una pala (queda fuera de lugar). Pensad en interior + exterior. En las imágenes de volcanes, quería mostrar cómo bancábamos sobre la lava, no solo planos estáticos de lava. Lo mismo con tierra, trenes… si pilláis ventanilla delantera.

La mayoría no ha visto el interior de un helicóptero; solo tienen la versión de Hollywood. Mostrad la realidad de cómo conseguisteis esos tiros; enriquece vuestra narrativa.

Subid ISO y velocidad de obturación

Los helicópteros vibran. Unos poco, otros mucho. Pueden ser bruscos o suaves. Mi consejo: subid ISO al límite superior de lo que consideráis tolerable. Junto a esto, como la mayoría de sujetos estarán lejos, abrid diafragma en prioridad de apertura para ganar velocidad. Todo para reducir trepidación. Activad estabilización (objetivo o cuerpo), ayuda.

Y sobre todo: bajad la cámara del ojo de vez en cuando y disfrutad de que estáis volando. Fotografiar desde un helicóptero es una experiencia única; aprovechad al máximo vuestro tiempo en el cielo.