La buena fotografía de aves empieza con el conocimiento de su comportamiento: qué come, cuándo y dónde se alimenta, patrones de vuelo, dirección de despegue y señales de alarma. Estos datos aumentan drásticamente tus opciones de conseguir la imagen icónica.
El acicalamiento, rituales de cortejo, alimentación, aleteo o baño añaden interés narrativo. Las aves en vuelo son magníficas, especialmente con luz rasante. Practica seguir el ojo del ave con el punto AF central.
Disparar desde la altura del ave (agachado, tumbado) crea intimidad y evita el efecto «enano» de disparar desde arriba. El impacto visual se multiplica.