Un truco casero sorprendente: coloca una pequeña gota de agua (unos 3-5 mm) sobre el objetivo, dale la vuelta al iPhone con cuidado y ya tienes un objetivo macro para primeros planos extremos.
Se aprecian fibras del papel de un billete, detalles de tinta invisibles al ojo y hasta píxeles de otra pantalla. Scientific American lo llama “microscopio de bolsillo”.
Precaución: no mojes los sensores de humedad ni el interior del dispositivo.