Antes de emprender un viaje en coche con tu iPhone, seguramente confiarás en Apple Maps o Google Maps para guiarte. Sin embargo, no te conformes con la primera ruta que te sugieran: tómate un momento para comparar las alternativas en ambas aplicaciones y así elegir la opción más conveniente. Es frecuente que las dos apps propongan recorridos muy distintos al principio, por lo que tener instaladas las dos —Google Maps se descarga gratis de la App Store— te dará una visión más completa.
El procedimiento es prácticamente idéntico en ambos mapas:
Lo más recomendable es examinar las indicaciones detalladas antes de salir, en lugar de fiarte ciegamente de la navegación paso a paso una vez en marcha. Así, si algo no te cuadra, podrás corregir el rumbo a tiempo. Recuerda también que la ruta más corta en kilómetros no siempre es la más rápida, sobre todo si hay tráfico denso o condiciones meteorológicas adversas.
Ambas aplicaciones muestran el estado del tráfico en tiempo real; Google Maps suele tener una ligera ventaja porque su mayor base de usuarios alimenta datos más precisos y oportunos. Habilita esta capa en los dos mapas para evitar sorpresas desagradables.
Tras mucho uso, he notado que cada app suele ofrecer al menos una ruta única que no aparece en la otra. Por eso, mi estrategia es buscar los tramos que coinciden en ambas: suele ser el camino más sensato y, curiosamente, no siempre es la primera opción que muestra ninguna de las dos.
Incluso para un mismo recorrido, las estimaciones de tiempo y distancia pueden variar entre apps. Apple Maps funciona muy bien en autopistas, pero a veces propone desvíos extraños por carreteras secundarias para «ahorrar tiempo». Por tanto, lo ideal es consultar ambas, comparar y aplicar el sentido común para decidir la ruta final. ¡Buen viaje!